Bueno, como pueden ver en la foto de este post, entré en el vestido rojo.
Ese vestido rojo tiene toda una historia, era de mi madre hace mil años, después yo me lo reformé, lo use en algunas fiestas y después por varios años no me volvió a entrar.
La verdad es que es un poco retro demas, tiene una tela gruesa y no encuetro ninguna ocasión especial para usarlo, pero yo lo uso igual! O lo voy a usar igual, por que como les comenté recién, hace tan solo unos días que me entra.
El tema es que ese vestido me hace sentir betty boop, y todas las mujeres del mundo nos merecemos tener un vestido Betty Boop. Nos merecemos ponernos una pilcha que nos haga sentir un infierno, las diosas de la noche.
Pero si vamos a la verdad más pura de las verdades, no hay nada, nada que te haga sentir más potra que haber bajado de peso. Puede que te falte bastante todavía, puede que queden grasitas ( como es mi caso) por todos lados. PERO NO IMPORTA! Cuando la balanza marca menos, y empezas a probarte ropa que no te entraba, te pones la música fuerte y sentís que cuando caminas todos te están mirando el culo.
Joda, jamas jamas pensaría eso. Nunca en mi vida tuve un momento así. No sé por que dije, escribí, eso en voz alta…
Estoy muy contenta chicos, siento que estoy volviendo a recuperar mi cuerpo de mujer y dejando atrás la ameba amorfa en la que me había convertido.
Pero tengo clarisimo de que a pesar de que ya baje un montón de kilos, 13,1 kg para ser exactos, me queda mucho camino por recorrer. Faltan kilos por bajar y sobre todo falta endurecer todo eso que ahora esta blandito cual cachete de bebe.
Por eso les quiero contar que desde la semana pasada entre en fase CAMI PSYCOKILLER, es decir empecé a entrenar de verdad. Hace meses que estoy haciendo gimnasia, bodycombat específicamente que es una clase bastante exigente, pero todos sabemos que con eso no es suficiente. Así que desde el lunes pasado osea 22 de mayo, empecé un entrenamiento de tres veces por semana de sala, combinando con combat, obvio.
Yo me imagino que a fin de año quedo como las de baywatch (oops referencia un poco vieja, se me están notando los casi 28 años?), pero bueno no creo. Soñar no cuesta nada no? Como les dije desde el día uno, por allá en diciembre cuando me confundían con un lobo marino; Esto no se trata de la meta, se trata del proceso.
A mi entrenar y comer sano me está salvando la cabeza. Me enfoca, me hace dormirme temprano, me saca una sonrisa, me levanta el autoestima. Es mejor que cualquier pastilla del mundo, la droga de tu propio cuerpo.
En fin, ahora que estoy sumamente mentalizada prometo escribir más seguido y contarles de mi maravillosa vida sana.
Próximo post, cuentos de la sala del gym…. mucho para decir. jaja